Mount & Blade II: Bannerlord – Caballeros del caos en una tierra sin reyes
Mount & Blade II: Bannerlord no es simplemente una secuela. Es una reconstrucción completa de lo que alguna vez fue un simulador de guerras medievales. Su ambición es clara: ofrecer una experiencia de mundo abierto en un entorno sin dragones ni maná, solo acero, hambre y contratos de sangre. Pero, ¿está a la altura de títulos como Battle Brothers y Wartales? Vamos a comprobarlo.
Una sandbox medieval con condiciones claras

Para poder comparar este gigantesco juego de TaleWorlds con los otros dos del ciclo (Battle Brothers y Wartales), se establecieron dos reglas claras durante la partida:
- Prohibido poseer propiedades o liderar ejércitos que no fueran personales.
- Prohibido unirse a facciones como miembro pleno; solo se permite el rol de mercenario.
Con estas condiciones, nos enfocamos exclusivamente en la experiencia de comandar un pequeño grupo y ganarse la vida en la violencia itinerante del mundo de Calradia.
Estado actual del juego y acceso
Bannerlord ha estado en acceso anticipado durante dos años, desarrollado y distribuido por TaleWorlds Entertainment, lo que lo convierte en un proyecto independiente, aunque de gran escala. En Steam acumula más de 146.000 reseñas con un 87% de valoraciones positivas, y su precio (1699 rublos) lo sitúa claramente en la categoría AA.
Un mundo sin magia, pero con historia

Situado 200 años antes de Mount & Blade: Warband, Bannerlord presenta una Calradia más joven pero no menos brutal. No hay criaturas mágicas ni hechicería. Todo se rige por el acero, la política y el oro. Desde un punto de vista técnico-cultural, el juego se sitúa entre la Alta y la Plena Edad Media, con una representación bastante exacta de armas, armaduras y estilos de vida. Un detalle curioso: aquí verás vikingos saqueando los restos del Imperio Romano.
Seis culturas, seis estilos de juego
El juego ofrece seis grandes culturas que se inspiran en civilizaciones reales:
- Vlandia: reminiscencias de los reinos germánicos.
- Sturgia: influencias eslavas y escandinavas.
- Battania: clanes celtas en su máxima expresión.
- Khuzait: reflejo de los pueblos nómadas de la estepa.
- Aserai: analogía con el Califato Árabe.
- Imperio: fragmentos del antiguo Imperio Romano en tres versiones (norte, oeste y sur).
Cada cultura influye en las tropas, su estilo de combate, y el desarrollo estratégico del jugador.
Creación del personaje y personalización avanzada
El editor de personaje es sorprendentemente profundo, rozando lo ridículo en algunos detalles faciales (a lo Oblivion). Pero sus posibilidades son amplias. A esto se suma el sistema de “origen”, que define las habilidades y atributos iniciales del protagonista. Hay 233.280 combinaciones posibles de inicio.
También podrás personalizar tu clan con nombre, emblema y una paleta de colores limitada, pero suficiente. Además, las opciones de dificultad incluyen parámetros tan curiosos como muerte por vejez y herencia de linaje.
Un sistema de progresión sin niveles

El personaje cuenta con seis atributos principales: vigor, control, resistencia, astucia, sociabilidad e inteligencia. Cada uno se relaciona con tres habilidades, que a su vez ofrecen 23 talentos de los cuales solo se pueden elegir 12. No hay sistema de niveles tradicional: las habilidades suben según el uso y el “límite de aprendizaje”.
Este sistema permite crear personajes altamente personalizados y versátiles, incluso híbridos. Se agradece la libertad absoluta en la progresión.
Combate táctico, realista y crudo
Las batallas combinan estrategia táctica en tiempo real con gestión de formaciones, moral y posicionamiento. Puedes dividir unidades, ordenar movimientos y participar directamente como guerrero. Si caes en combate, la IA tomará el control de tu personaje.
El juego destaca más por su realismo que por profundidad táctica. La moral influye: perder unidades puede hacer que otras huyan, incluso fuera del mapa. Esto aplica también al enemigo, lo que permite jugar al desgaste antes de una victoria total.
Sistemas de asedio y guerra psicológica
Los asedios no se ganan solo con fuerza bruta. Puedes esperar a que los alimentos del enemigo se agoten o arrasar sus defensas con maquinaria pesada antes de entrar. Incluso puedes comprar toda la comida de la ciudad antes de declarar guerra y sentarte a esperar la rendición.
La economía del guerrero: comercio y mantenimiento
Todo comienza con la recolección de compañeros y recursos. Pero mantener héroes es caro: cada uno cuesta como tres soldados de nivel medio, además de requerir equipo individual. Tras varios intentos fallidos de montar una banda de héroes —que morían con facilidad—, abandoné ese enfoque.
Estructura de tropas y jerarquía de combate
Hay dos tipos de unidades:
- Héroes (familiares y compañeros): se equipan y entrenan manualmente.
- Soldados normales: evolucionan en un árbol de rangos, pero sin personalización directa.
Las unidades se dividen entre infantería y caballería, a su vez clasificadas por tipo de arma (una mano, dos manos, lanzas, arcos, ballestas, armas arrojadizas). Los mercenarios no tienen cultura fija y ofrecen habilidades mixtas.
Especializaciones culturales en combate
- Imperio, Sturgia, Vlandia, Aserai: caballería pesada.
- Khuzait: arqueros montados de élite.
- Battania: infantería de arqueros, especialmente los Fiann.
Tipos de tropas y encuentros en el mapa
Los grupos en el mapa se dividen en:
- Caravanas
- Ejércitos feudales o mercenarios
- Campesinos comerciantes
- Bandidos cazadores de oportunidades
El tamaño del grupo depende del nivel del clan, el rol del intendente y otras variables como moral, alimentos o eventos recientes (derrotas, hambre, impago).
Poblados, castillos, aldeas y escondites
Los asentamientos cumplen múltiples funciones:
- Castillos: defensa regional, construcción, almacenes, reclutamiento.
- Aldeas: comercio a bajo precio, reclutamiento y saqueos.
- Escondites: campamentos de bandidos que puedes asaltar para liberar prisioneros o robar recursos.
Los ciudades son el centro económico y político. Aquí puedes:
- Contratar mercenarios en tabernas.
- Apostar en torneos para subir fama.
- Fundir armas y fabricar equipo en la forja.
- Comprar talleres para ingresos pasivos.
- Crear caravanas para mayor rentabilidad (con más riesgo).
¿Qué estilo de juego es más rentable?
Tras varios intentos, la estrategia de formar una pequeña compañía de mercenarios y comerciantes fue la más eficaz. Llegué a tener un grupo de 129 unidades (mayoría infantería y caballería), acumulando 120.000 de oro sin depender de talleres ni propiedades. Solo contratos, botines y comercio inteligente.